domingo, 19 de julio de 2009

DESPERDICIO DE PINTURA
Conor Oberst

Tengo un amigo que está hecho de dolor / Se levanta, maneja hasta el trabajo, y después vuelve a casa otra vez. / Una vez cortó una de mis pesadillas de un pedazo de papel. / Yo creí que era hermoso, y lo puse en la tapa de un disco. / Y traté de decirle que tenía un magnífico sentido del color y la composición. Pero él me dijo: "Gracias, pero tus halagos no me llegan. Tus ojos son pobres. Estás ciego. Nada bello puede salir de mí. Soy un desperdicio de aire, de espacio, de tiempo". / Conocí a una mujer, era digna y verdadera. El amor que sentía por su hombre era una de sus muchas virtudes. Hasta que un día descubrió que él le había mentido, y decidió que el resto de su vida, desde entonces, también sería una mentira. Estaba agradecida por todo lo que había sucedido, y ansiosa por lo que tenía por delante. Pero entonces lloró, ¿qué esperaban? Lloró en esa enorme casa vieja, con todos los autos que guardaba. / "Oh!", y "así es la vida", decía con frecuencia. Un día la llevaba al otro día, y estaba cada vez un poquito más cerca de la muerte, lo que estaba bien para ella. Nunca se enojaba, y para el resto de sus días decidió nunca más limpiar la mugre ni doblar sus camisas ni arreglarse. / Era libre, libre de echarse a perder. / Anoche mi hermano se emborrachó y salió con el auto. Y un policía lo paró y lo obligó a parar al costado de la ruta. Él le dijo: "Oficial, atrapó al hombre equivocado. Soy un estudiante de medicina, hijo de un banquero, usted no comprende". El policía dijo: "Nadie salió lastimado, deberías estar agradecido. Y tu descuido es algo horrible. No puedo dejarte ir. Aunque sé quién es tu padre, tus decisiones te pertenecen. Sos sólo una piedra en un camino de deudas, de pérdida, de vergüenza". / En los últimos meses estuve viviendo con una pareja. Son del tipo que compran todas las cosas de a pares, encajan perfectamente, como un rompecabezas. / Me encanta su amor, y agradezco que alguien realmente pueda disfrutar del premio que nos prometían todos esos cuentos de hadas.Pero estoy enfermo, solo, sin ningún laurel, sólo verde de envidia. / ¿Saldrá mi número alguna vez? Como si el amor fuera una lotería, o una raspadita. Raspo, y debajo sólo encuentro "lo siento", o una cereza, o "siga participando", o "juegue otra vez". / Ultimamente visito la estación de trenes. No, no los tomo. Sólo me siento y miro a la gente. Me recuerdan a autos a cuerda, por la forma en que giran y dan vueltas y pelean por sus lugares. Y quiero gritar que es una tontería, que sus vidas van por un solo carril. ¿Por qué no se dan cuenta que nada tiene sentido? Pero entonces me fallan las rodillas, mi cabeza se debilita y de repente queda claro que no son ellos, soy yo el que perdí la identidad. / Me escondo detrás de estos libros que leo, mientras mamarracheo poesía, como si el arte pudiera salvar a un desastre como yo con algún ideal que nadie tiene esperanzas de conseguir. Nunca soy real; soy un bosquejo de mí mismo. Y todo lo que tengo es barato y banal, y un desperdicio de pintura, de cinta, de tiempo. / A veces estaciono el auto cerca de la catedral, al lado de los focos que iluminan las cúpulas. El ensayo del coro está repleto de gente, y escucho el sonido que se escapa, como un eco. Cuando las voces se mezclan suenan como ángeles. Y espero que quede un lugar libre. Pero cuando elevo mi voz para alcanzarlos, el arco es demasiado alto, llega hasta el cielo. Entonces me callo la boca, olvido la canción, me ato los zapatos y me alejo caminando. Y trato de seguir moviéndome, con el corazón roto y mi Dios ausente. No tengo fe, pero todo lo que quiero es ser amado y creer en mi alma.

miércoles, 8 de julio de 2009

PINA BAUSCH


Los pasos perdidos
Por Pina Bausch


¿Hago teatro o hago danza? Una pregunta que no me planteo jamás. En todo caso la respuesta puede que esté en la definición de mi compañía: se denomina de teatro y danza. Las dos disciplinas van juntas. Yo lo que trato es de hablar de la vida, de las personas, de nosotros, de las cosas que se mueven...
Mi suerte llegó cuando la Folkwang Schule se instaló en Essen, una ciudad a unos 30 kilómetros de mi casa. En 1955 entré a estudiar ballet con Kurt Joos, su director y uno de sus fundadores. El era un nombre esencial en la danza contemporánea; yo tenía quince años. Me fui empapando de todas las disciplinas: era una escuela peculiar que combinaba ópera, teatro, música, escultura, pintura, fotografía, pantomima, artes gráficas. Ese contacto con todas las artes me abrió los ojos y ha influido poderosamente en mi creación. Hasta hoy no concibo una danza divorciada del resto de las expresiones artísticas.
Con Joos tuvimos una relación muy cercana, puedo decir que fue un poco como mi segundo padre y, durante un tiempo, hasta viví en su casa. También era su asistente, alguna vez dirigí sus ensayos, ordenaba sus agendas de trabajo. Una relación muy personal que ni siquiera recuerdo cómo se fue profundizando, pero que hizo de Kurt la influencia más fuerte en mi carrera: me marcó a fuego. Me enseñó que lo esencial es encontrar el propio camino. Yo quería –y quiero– solamente bailar.
Por eso, nunca pensé en ser coreógrafa. La danza es mi única meta. Pero, a fines de los años ‘60, sentí que me sobraba tiempo. Me faltaba algo, no sabía qué. Entonces empecé a escribir con mi cuerpo. Me salían pequeños textos envolventes, profundos, otros divertidos o esperanzados. El humor ha sido importante en mi escritura. Escribía con mis brazos, con mi vientre, con mi espalda. Así salió Fragmento en 1968 y mi rol de Ifigenia. Pero el punto de partida fue siempre la danza. Lo hice por mí: yo era quien quería bailar. De a poco, algunos compañeros quisieron integrarse a mis invenciones, me pedían pasos, movimientos.
Así, una de las experiencias más importantes de mi vida fue cuando me pidieron dirigir mi propia compañía, en 1973. Ponerme a la cabeza del Tanztheater Wuppertal Pina Bausch fueron palabras muy grandes. Hasta entonces, yo creaba en libertad y la rutina me aterraba. ¡No quería encerrarme en un teatro! Pero me insistieron tanto que acepté. A los 33 años tuve que enfrentar, por primera vez, a 26 bailarines. Me preparé mucho: anotaba todo. Nunca había escrito ballets largos, sólo trozos pequeños y éste era un tremendo desafío. Pasé el primer día temblando de miedo y de emoción. Me obligué a cerrar los ojos y a sentir. Entonces decidí que todos los comienzos partirían de mi ser como bailarina.
Desde siempre, busco una forma de expresar lo que siento, y puede suceder que esa forma no tenga ninguna relación con lo que entendemos como danza. También ocurre que alguien al ver que los movimientos son simples, piense que no es danza, pero sí lo es para mí. En mis espectáculos hay mucha danza, incluso cuando los bailarines no se mueven. Una caricia también es danza.
Observo cuanto puedo todos los ámbitos de la vida. Son ésas las únicas imágenes que permito que me influyan. Para mí, nuestra vida deber ser la gran exploración. Lo que determina mi proceso creativo son los hechos exteriores. Abrir los ojos para ver lo cotidiano de otra manera, mantener la ingenuidad de la mirada, para cuestionar lo banal, y descubrir secretos.
Yo fui una gran tímida de niña. Y vivía con mucho susto, un sentimiento que aún conservo y que, en parte, ha sido mi motor. El miedo mueve. El miedo hace crear porque tú quieres inventarte un mundo donde tus ideas y tus sueños funcionen. Desde muy chica quise ser bailarina, nací en 1940 y Alemania estaba en plena Segunda Guerra Mundial, un tiempo de sacrificio. Como hablar me daba miedo, como nunca encontraba las palabras adecuadas, sentí que el movimiento era mi propio lenguaje. ¡Por fin me podía expresar! El movimiento me abrió las puertas hacia la vida. Vivíamos muchas carencias en mi familia y en el país, pero, a los cuatro o cinco años, alguien me llevó al ballet en Solingen. Todavía recuerdo ese escenario brillante, lleno de luces: entonces supe que bailar sería mi existencia.
Me han preguntado a veces cómo es que, después de 40 o 50 años, aún no tengo todas las respuestas de la danza. Digo que no sé, que aún el proceso me intimida. Todavía me asusto como la primera vez. Nunca sé qué saldrá... todo lo que puedo prometer es que, de nuevo y siempre, voy a tratar. Siempre estoy tratando. Mi trabajo es totalmente naïve. Suena raro, pero es tal cual, algo simple que todos queremos compartir.
He vivido historias de amor increíbles. Han sido capítulos de mi existencia que han marcado mi vida personal y me han dado mucha felicidad. Pero cuando me preguntan si he sido feliz, digo que lo que he sentido casi siempre son sentimientos encontrados: felicidad mezclada con preocupaciones. Pienso que a veces esa sensación tan fantástica queda guardada bajo el cotidiano. Como escondida.


miércoles, 3 de junio de 2009

MADRE DEL MAIZ

MADRE TIERRA MIRA POR MI
MADRE TIERRA MIRA POR MI
AYUDALA A MI MAMA SARA
PA' QUE VENGA LINDO EL MAIZ
MADRE TIERRA
NO ME ABANDONES
PA' QUE CREZCA LINDO EL MAIZ


MADRE TIERRA SOL CALCHAQUI
MADRE TIERRA SOL CALCHAQUI
NO PERMITAS QUE LAS HELADAS
QUEMEN EL ALMA DE MI MAIZ
EMPUJALAS PA' LAS MONTAÑAS
MADRE TIERRA MIRA POR MI

PACHAMAMA SOL CALCHAQUI
PACHAMAMA SOL CALCHAQUI
NO PERMITAS QUE LAS HELADAS
QUEMEN EL ALMA DE MI MAIZ
EMPUJALAS PA' LAS MONTAÑAS
PACHAMAMA MIRA POR MI





letra: coco Dos Santos
musica: Eugenio Inchausti

domingo, 24 de mayo de 2009

AMAR Y DEJAR PARTIR

Letra: Pedro Aznar

Lo que algún día
tuvo comienzo
tendrá fin
somos lluvias
en un río de abril

Todo se marcha
todo nos deja
seguir
es pañuelo que se agita vivir

Cuando no estés
serás una sed
hebra de luz
en mi ser
tu ser

Cuánto camino
hicieron mis pasos
aquí
hoy soy sólo los abrazos
que di

La arena sabe
amar y dejar partir
quién pudiera tan liviano
fluir

Cuando no esté
me harás florecer
en tu recuerdo
y seré
seré

lunes, 18 de mayo de 2009

MARIO


Por Eduardo Galeano

El dolor se dice callando.
Pero me pregunto:
¿qué será de nuestra ciudad, sola de él?
¿qué será de Montevideo, mutilada de él?
Y me pregunto:
¿qué será de nosotros, sin su bondad inexplicable?

Por Juan Gelman

Es indecible el dolor de su pérdida. Fue poeta, fue novelista, fue ensayista y, sobre todas las cosas, fue un hombre bueno. Nunca se doblegó ante el Poder. Su muerte deja el vacío grande que dejan los grandes. De su obra nacerán otros poetas, como él siempre quiso, y seguirá vivo en el tiempo. El ya no sufre, descansa ya.

¡EY PAISANO!

EY PAISANO!, ¿QUE PASÓ?
LA HISTORIA NO ES FÁCIL COMO CREÍAS VOS?

ES VERDAD QUE NUESTRA TIERRA
ES MILENARIA, ANCESTRAL, CULTURAL.
PERO ES VERDAD TAMBIÉN QUE HA CALLADO COSAS
QUE NO DEBIÓ CALLAR.

¡OYE HUAUCKE! DEJA DE TIRAR VENENO POR TU LENGUA
Y PONLE PAÑOS FRÍOS A TU ENVIDIA NEGRA.
TOMA UN CONSEJO HUAUCKE LA ENVIDIA NO TE HACE CRECER
Y SI NO LO SABÍAS, HUAUCKE, NI SIQUIERA TE DEJA MOVER.

PONTE A CONSTRUIR ESE MUNDO QUE PROFESAS,
QUE NOS SOBRAN ENEMIGOS CAMINANDO POR NUESTRAS VEREDAS.

CONTRA MÍ NO HAY NADA QUE PUEDAS HACER,
TENGO DOLORES QUE ME QUEMAN
Y ME OBLIGAN A NACER DÍA A DÍA, DÍA A DÍA.

ESE ES EL DESAFÍO, TENEMOS QUE NACER.
NO TE MUERAS JAMÁS, HAS COMO VIOLETA O COMO EL CHE.

NO TENGO NADA PARA ENSEÑARTE HUAUCKE
SIGO SIENDO ESE CHANGUITO GRIS QUE ALLÁ EN SU PUEBLO SUPO SER FELIZ.
CON MI HERMANO CERCA, CON MI PADRE LEJOS,
QUE MIRABA A MI MADRE CANTAR Y LLORAR
POR LOS NÍTIDOS RINCONES DE SU SOLEDAD.

¡EY PAISANO!, ¿QUÉ PASÓ?
NO DEJES QUE TE QUITEN NI SIQUIERA TU DOLOR,
NO DEJES QUE TE COMA LA TELEVISIÓN.
QUE ALLÍ CASI TODO ES MENTIRA
Y EL HOMBRE A LA LUNA JAMÁS LLEGÓ.

SI CRUZAS AL TIRANO EN UN CONCHETO ASCENSOR,
DISFRUTA DEL ENCUENTRO Y DALE CUENTAS DEL DOLOR.

MANTÉN LA CALMA SOLO HASTA DONDE DÉ,
RECICLA LA BRONCA Y PROPÓNETE CRECER.

RECUÉRDATE LOS NIÑOS DEL AFGANISTÁN,

EL AGUA ENVENENADA DEL ANDALGALÁ,
LOS BOSQUES CENTENARIOS QUE HAN DE SEPULTAR,
LOS ASESINOS SUELTOS DE KOSTEKI Y SANTILLÁN.

LOS MUERTOS QUE EL SISTEMA LE VENDE A LA PRENSA,
LOS 30.000 HERMANOS QUE NUNCA REGRESAN.
¡EY COMPADRE! NO FINJAS LLORAR LO QUE NUNCA HAS SANGRADO.
NO SUBAS AL PEDESTAL LO QUE NUNCA HAS COMULGADO.

VUELVE A CAMINAR Y UTILIZA TUS DOLORES COMO NAFTA O GAS.
RECUERDA A TU PUEBLITO Y AL HUMILDE VIEJECITO QUE SOLÍAS SALUDAR.

¿Y QUÉ PASÓ SEÑOR DEL MAL,
LOS REYES DE ESTE HOSPICIO TE LIBRARON AL "ASAR"?
AQUÍ ESTÁ LA NUEVA GENERACIÓN
CONSTRUYENDO UN MUNDO PLENO SIN IDEALIZACIÓN.

Y QUÉ ME IMPORTA. PENSÉ QUE DE POLÍTICA NO IBA A HABLAR,
PERO AHORA QUE RECUERDO, POLÍTICA HACEMOS TODOS AL CAMINAR.
ME VOY POR AHORA.
Y NO SIN ANTES REPETIRTE QUE RECUERDES NO MORIR,
QUE TIENES MUNDOS NUEVOS POR PARIR
Y POR VIVIR.

Rally Barrionuevo

domingo, 10 de mayo de 2009

domingo, 19 de abril de 2009

EL MAESTRO



Sonó el teléfono. Escuché la orden: -Te llamo para decirte que vas a ser jurado. -¿Jurado? -Sí, sí. Jurado en un concurso. -Gracias por avisarme -alcancé a balbucear. Ella tenía doce años y era alumna de la escuela de la calle Monte Caseros: -Es un concurso de novelas. Las escribimos nosotros, los del sexto grado. -Gulp -dije. -Te esperamos mañana -mandó. Y fui. Los novelistas eran un enjambre de chiquilines que hablaban todos a la vez. El maestro Oscar, puños raídos, sueldo de fakir, los dejaba hacer. Ellos habían organizado aquel concurso de novelas, ilustradas por sus autores, y habían conseguido que un joyero del barrio donara medallitas con el nombre grabado de cada uno de los participantes. En la ceremonia de la premiación, fue prohibida la entrada de los padres y demás adultos. Los tres jurados, el maestro Oscar, una de las autoras y yo, dimos lectura al acta, que destacaba los méritos de cada uno de los trabajos. Todos fueron premiados, y cada premio recibió una ovación y una lluvia de serpentinas. Después, el maestro me dijo que lo bueno que tiene enseñar está en lo mucho que uno aprende: -Nos sentimos tan unidos, que me dan ganas de dejarlos a todos repetidores. Y una de las alumnas, que había venido a Montevideo desde un pueblo perdido en los campos, se quedó charlando conmigo. Me dijo que ella, antes, no hablaba ni una palabra, y muerta de risa me dijo que el problema era que ahora no se podía callar. Y me dijo que al maestro lo quería, lo quería muuuuuuucho, porque era él quien le había enseñado lo más importante: le había enseñado a perder el miedo de equivocarse.

Eduardo Galeano (Bocas del tiempo)